Qué esperar cuando te servís un bonarda

Estamos en la semana del bonarda y esto nos parece una magnífica excusa para empezar a contarte el ABC de los varietales.

Así, la próxima vez que se descorche este varietal vas a saber qué esperar de esa copa.

El bonarda es considerada la segunda cepa tinta más importante, después del malbec. Nuestro país es el único productor de esta uva, por lo que es un varietal prácticamente sin competencia extranjera.

Otro punto que lo destaca, es que se desarrolla con gran éxito en todas las regiones argentinas, demostrando su particularidad en cada lugar.

Esta variedad probablemente llegó a Argentina con los inmigrantes italianos hacia finales del siglo XIX. 

Inicialmente, por ser baja en alcohol, taninos y acidez, se utilizaba para mezclar con otros vinos, entre otras razones, por el color que aporta.

A día de hoy, en algunos vinos de gama media y básica de Malbec se puede encontrar hasta un 15% de Bonarda, (aún así se venden como Malbec varietal. Calma, esto es legal cuando al menos el 85% es Malbec).

Aunque esto a veces sea así, la uva Bonarda creció, tiene identidad propia y vuela sola. Ya hace tiempo que es una uva varietal con prestigio, más allá de sus inicios como uva para mezcla.

El vino Bonarda en la copa

Sí ¡esto es lo que más nos importa!

Los aromas y las características pueden variar desde vinos de cuerpo ligero, jugosos y afrutados, con muchos aromas de cereza y ciruela, hasta vinos concentrados con fruta densa y a menudo con características de mermelada.

Las plantaciones de mayor altitud suelen mostrar ciertas características herbáceas y aromas a rosas, mientras que la crianza en roble puede producir aromas más intensos a chocolate y cuero.

Los taninos y la acidez (conceptos técnicos que desarrollaremos más adelante en este blog para “desburrarnos”) también dependen en gran medida del lugar de plantación y, sobre todo, del momento de la cosecha.

En general, sus taninos son blandos, redondos y dulces. Sin que sea dulce el vino, los taninos son como “pastositos” (¿se entiende?) y por eso dan esa sensación de dulzura.

Cuando el vino está bien hecho (como el que tenemos de los Yuyos que no te podés perder | Ver en este link), su carácter frutal, flexible y suculento, lo hace muy accesible y agradable para los nuevos paladares.

¿Maridaje? Acá es donde esperás que mencionemos un pescado exótico o un corte de carne exclusivo. Hablando mal y pronto, el bonarda va como piña con ¡la pizza! Es genial. Claro, pizza, pastas, quesos, picadas…. 

Resumiendo y en colores:

¡Feliz semana Bonarda!

Abrir chat
¿Podemos ayudarte?
¿En qué podemos ayudarte?